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  • Tricot muestra las entra as del Movimiento

    2019-05-13

    Tricot muestra las entrañas del Movimiento Mapuche Autonomista con la intención de conducir al lector en la comprensión de la resistencia actual de autoafirmación “ora como pueblo-nación, ora como Identidad Territorial específica”; afirma que el movimiento mapuche “no es un proceso lineal, sino más bien anfractuoso donde se enfrentan permanentemente las posiciones más culturalistas y aquellas de clase más nacionalitaria, aunque ambas claramente políticas y orientadas por la demanda autonómica”. En este ambiente intelectual, otro especialista, Adrián Moyano explica la autodeterminación desde la perspectiva del Parlamento Koz Koz, que en el 2006 convocó a la celebración de los 100 años del último parlamento de 1907: Los puntos de vista de Moyano se ocupan de las exigencias eminentemente culturalistas del pueblo mapuche. Busca reinstalar las autoridades tradicionales no sólo pensando en los mapuche radicados en Chile, y que nos plantean las condiciones de los pueblos originarios indígenas divididos, masacrados y negados, al erigirse en nuestra América los Estados nacionales, que proyectan la nación mapuche con Bleomycin Sulfate en un territorio más allá de las fronteras establecidas, lo que da muestra de otras maneras de entender y luchar por la autonomía de este pueblo, así como de la complejidad que tiene el Movimiento Mapuche Autonomista.
    REFLEXIONES FINALES La disidencia mapuche en Chile es un conjunto de exigencias que crece, sin embargo no ha habido una respuesta desde el gobierno que atienda todas sus aristas de manera integral, en este sentido, el no reconocimiento constitucional de los pueblos originarios indígenas y la permanencia de una Constitución elaborada en la dictadura de Pinochet ha generado la solicitud de una nueva Carta Magna como requisito en un Estado abierto a la plurinacionalidad que proteja la búsqueda de diversidad cultural como derecho colectivo, es decir, para que los gobiernos tengan el sustento necesario para defender los derechos humanos de los pueblos indígenas. Estos son los puntos centrales y neurálgicos que desde enfoques de derechos humanos se le presenta a la democracia chilena, ya que el poder democrático como poder de las mayorías tiene límites frente a los derechos de las minorías y los pueblos indígenas. La democracia es un régimen afín a la concreción de los derechos humanos en todas sus dimensiones, es por ello que no es contraria a opposable los propósitos del levantamiento de la institucionalidad requerida para atender las demandas de todos los tipos o generaciones de derechos humanos, a la que se ha opuesto la clase política y económica chilena beneficiada con la contracción del Estado desatendido del reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos de derechos o agentes de derechos colectivos. La democracia respetuosa de los pueblos indígenas es congruente con el rechazo de situaciones como las que a continuación Víctor Toledo nos relata y que vienen a sintetizar lo que queremos evidenciar:
    INTRODUCCIÓN Comentaban hace algunos años Carmen Bernand y Serge Gruzinski que aquella historiografía contemporánea centrada en el inicio y el desarrollo de la evangelización en América ha subestimado la sorprendente capacidad que mostró la sociedad indígena en captar las disímiles singularidades y particulares idiosincrasias de cada orden mendicante para la consecución exitosa de su propio reacomodo identitario al nuevo mundo virreinal. De la temprana colisión ontológica que, tanto en Mesoamérica como en los Andes Centrales, se produjo entre las altas culturas originarias y los recién llegados, se asistió a un proceso de hibridación espiritual. Tras ello, y en poco más de tres o cuatro generaciones, aconteció una verdadera apropiación y una clara reelaboración de la poliçia christiana por parte de los naturales, quienes, mediante el interesado patronazgo ofrecido por franciscanos, dominicos, agustinos o mercedarios, la utilizaron para legitimar, a su conveniencia, las florecientes repúblicas de yndios que nacieron en los dos virreinatos americanos. En dicho proceso, el juego de alianzas y de negociaciones con los múltiples agentes evangelizadores fue altamente complejo, pues las comunidades indígenas alternaron adhesiones a ciertas familias regulares con desafecciones abiertas hacia otras. El presente análisis ahonda en la historia de dos corporaciones vecinales indígenas en la Nueva España y en Perú —Santa Cruz Acatla en la ciudad de México y San Cristóbal Qolqanpata en el Cusco— como escenarios en los que se observan estos ciclos de cambio en la adscripción religiosa, identitaria y política durante los siglos xvi y xvii. En ambos barrios, y tras varias contingencias, la orden de San Francisco lograría finalmente consolidar su preponderancia.